
Llegó a las carteleras el pasado fin de semana. Yya está dando que hablar. La adaptación cinematográfica que ha hecho John Hillcoat de la novela de Cormac McCarthy, en la que un hombre y su hijo recorren lo que ha quedado de un devastado mundo víctima del apocalipsis, en busca de su supervivencia, de su redención, se ha convertido en una cita obligada para todos los amantes el buen cine.
Con una impreionante fotografía del español Javier Aguirresarobe, en la que imperan tonos grises y ocres, y una magistral banda sonora de Nick Cave, la película te atrapa desde el primer instante. No se hace difícil meterse en la piel de los protagonistas, un padre e hijo desarraigados, abandonados a su suerte, que simplemente se tienen el uno al otro, sabedores de la fuerza que les confiere la presencia de uno y otro, para comenzar un viaje sin retorno, por una carretera que parece no acabar, sin destino seguro y rodeados de un ambiente desolador, donde la chatarra, el caos y la muerte son compañeros de viaje garantizados, en un viaje cuyo destino es encontrar una esperanza, un punto de retorno, sobrevivir.
Hillcoat ha reclutado a Viggo Mortensen, que borda el papel de padre protector, vigilante y realista. Mortensen parece una extensión nuestra en la película, se involucra de tal forma en la película que por momentos no parece que estemos viendo una película.. Para la interpretación del hijo eligió a Kodi Smit-McPhee, que está a la altura del papel que se requiere. Un chico, consciente de su rol, de su momento equivocado para vivir, que se hace hombre a través de experiencias y vivencias en el camino sobre la carretera, una carretera donde acechan peligros, no precísamente en forma de monstruos, al menos no con la apariencia de seres extraños.
Charlize Theron merece también una mención especial, pues en ella recae también gran parte del peso del argumento del film, con una interpretación dramática de una madre sin opciones, sin salidas.
The Road no pasará inadvertida, nos hará reflexionar acerca de nuestra existencia, de nuestro rol en este mundo. Y nos llega hondo. Nadie sale indiferente después de haberla visto, The Road se instala en la memoria, sin excusas y sin pedir permiso.


